El almacenamiento a gran escala de la energía captada del sol o del viento es uno de los principales retos para su aprovechamiento y para su estabilidad. En dar con respuestas alternativas a las clásicas baterías se ocupan científicos de todo el mundo, donde existen ya algunas iniciativas alternativas que plantan cara a este desafío: desde centrales de bombeo con agua e, incluso, con trenes; hasta su mantenimiento en forma de hielo para la refrigeración de edificios, o el almacenaje a través de la sal.

 

 

 

Hielo en los bajos de Manhattan.

En pleno corazón de Manhattan (Bryant Park), pero bajo tierra, yace una de de las respuestas tan ingeniosas como eficaces para el almacenamiento de energía, en este caso para la refrigeración de todo un edificio, la Bank of America Tower. Así, en sus sótanos, un sistema aprovecha la electricidad de la noche, más barata, para producir enormes cantidades de hielo que, cuando la actividad arranca en las oficinas, empieza a jugar su papel: la solución fluye a través de un sistema cerrado de aire acondicionado que mantiene fresco el espacio durante 10 horas.

Centrales de bombeo, pero con trenes.

Las centrales de bombeo de agua no son una idea nueva para el almacenamiento de energía. Lo que sí es absolutamente novedoso es fabricarlas pero, en vez de con agua, con trenes. Es la propuesta de una startup californiana, Advanced Rail Energy Storage, que ya ha probado con éxito el sistema que, básicamente, recurre a trenes completamente cargados de hormigón y de piedras. Cuando se produce un excedente de energía desde una planta próxima, esta eleva el convoy sobre una colina para, en el momento en el que existe demanda, ponerse de nuevo en movimiento, pero cuesta abajo, generando con ello la energía necesaria. La iniciativa está a punto de saltar a escala comercial tras recibir el visto bueno de las autoridades de Pahrump, en Nevada.

La montaña eléctrica.

En Elidir Mountain, en el parque nacional de Snowdonia, en Gales, se ubica desde hace décadas una central de bombeo construida aprovechando dos lagos, uno en altura y otro situado a un nivel más bajo, que ofrecían las condiciones que este tipo de planta necesita para almacenar excedentes de energía y, posteriormente, introducirlos a la red. El sistema es el mismo que el empleado con los vagones de tren, pero con el flujo del agua. Aunque la ubicación despertó muchos recelos, al instalarse la planta en un paraje natural, esta montaña es capaz de generar energía suficiente para todo Gales durante seis horas.

El volante de una grúa: generador de energía.

En la isla de Kodiak, en Alaska, opera una de las grúas más excepcionales del mundo. La idea partió de una compañía naviera que quería sustituir su antiguo equipo, alimentado con diesel, por uno más eficiente energéticamente, por lo que propuso a las autoridades un sistema eléctrico que, inicialmente causó preocupación por la cantidad de energía que necesitaría. Sin embargo, se encontró una solución, que no fue otra que un volante dotado con un sistema que rota en el vacío y que actúa como motor y como generador. Así, la grúa capta energía de la red para acelerar el volante, que mantiene la energía, para utilizarla cuando el equipo se pone en movimiento. Además, la grua también puede devolver energía a la red cuando es necesario.

Sales para el almacenamiento.

El desierto de Tonopah, en el estado de Nevada, acoge una planta termosolar que destaca por emplear la sal a temperatura extrema para extender el uso de la energía solar tras el anochecer. El sistema funciona a base de miles de cristales que dirigen el sol hacia un intercambiador de calor, de manera que la sal se derrite y se mantiene en estado líquido almacenando la energía hasta que se necesita. Una vez se produce la demanda, la sal  fluye a través de un sistema de generación de vapor que produce energía suficiente para suministrar durante 10 horas a 75.000 viviendas.

También a la sal recurren en Alemania, donde unos depósitos subterráneos dieron lugar a la central de Huntorf, donde se capta energía de la red cuando es más económica, para comprimirla y almacenarla en forma de aire en unas cavernas de las que, en el momento en el que esa energía es necesaria, el aire es empujado a un sistema de combustión que hace que se produzca energía a través de una turbina.

La hidroeléctrica subterránea Suiza que genera energía renovable para 1 millón de hogares.

La planta hidroeléctrica de Linthal es una de las infraestructuras subterráneas más impresionantes de Europa. Es una nueva central hidroeléctrica reversible subterránea que cuenta con un embalse situado aguas arriba a 1860 metros sobre el nivel del mar y otro aguas abajo a 600 m, el conjunto tiene una capacidad de producción de 1,450 megavatios de energía renovable.

Fuente Ecoinventos

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